LOBO Y CORDERO

de: David Pinto

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e-mail: daviquito007@hotmail.com ., Lima - Arequipa, Peru
Soy feliz con los días soleados, con los límpidos campos, con los árboles, con las plantas, con los animales, con el aire puro, con las aguas diáfanas, con el mar, con el cielo, con una bella noche estrellada, con el arte del bello, con los buenos sentimientos, con la sinceridad, con la amistad, con la soledad, con la companía de buenas personas, con la diversión, con el silencio, con la tranquilidad, con la luz, con la paz.

Saludos


Bienvenidos a todos, frente a mi computadora escribo las primeras líneas de lo que será el nuevo destino de mi sicoteca.

Me interesé por este asunto de andar publicando en la red lo que se me ocurra, la verdad imaginar siquiera que algún desconocido lea este líneas, hoy, mañana o en algunos años, me gusta y obliga a recibirlos a ustedes, mis futuros huéspedes, con este frío, sin tiempo, pero respetuoso ¡Hola!.

Les cuento que me atraen algunas cosas, como la lectura, el escribir, la cultura, el arte, la fotografía, la gastronomía, la belleza, la armonía, la amistad, la verdad, la probidad, la inteligencia, la voluntad, el conocimiento, la ciencia, la sabiduría, la riqueza, el éxito, el poder. Los invito a pasar a éste, mi humilde blog...

Luz y Sombra

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martes, 29 de mayo de 2012

El hostigamiento laboral... se cura con zarza de pulpo...

Hace unos meses me visitó mi jefe, que es uno de los gerentes de la empresa donde trabajo, él me tiene una estima bastante especial; lo acompañaba el gerente general, quien me conoce poco. En las oficinas vuelan más que varias moscas, no porque mis hábitos de higiene sean contrarios a la pulcritud, sino que simplemente era el momento de agregar estiércol en los terrenos que colindan con las oficinas y por más que cuido que esos bichitos no entren, ahí están, zumbando y molestando... por ese motivo, por las moscas, el sabio visitante me cataloga como el peor administrador que ha conocido en su vida, por decir lo menos. Yo me siento culpable de su molestia y como idea se me ocurre proponerle comprar una bisagras especiales para mantener las puertas cerradas, renovar las mallas mosquiteras de las ventanas, comunicarme con fumigadores profesionales y darle una manito de pintura a las oficinas para que las cosas mejoren en algo. Mis ideas sólo sirvieron para enfurecerlo más, me dijo, casi ladrando, que era un inepto, un incompetente y un incapaz, que cómo se me ocurría semejante idea si estábamos en momentos de austeridad y yo... pensando en pintar las paredes... solamente me insultó delante del nuevo gerente general de la empresa, de mi asistente, de dos técnicas de campo y del jefe del fundo... Unas semanas después, las cosechas en otros campos del Fundo, estaban por venir, esa labor cultural necesita de gran cantidad de mano de obra, para prevenir inconvenientes al momento de reclutar personal, le envié un correo a mi jefe y al gerente general proponiendo adelantar los pagos, de quincenales a semanales, estar a la expectativa del costo de los jornales, según la oferta y demanda en la zona y así poder reaccionar rápido (en sus decisiones) y no quedarnos sin obreros, coordinar reuniones con los capitanes de las cuadrillas del pueblo para conocer sus propuestas y negociar sus comisiones. Para que envié el correo, nuevamente me hizo quedar como una lacra profesional, me dijo que si no me era posible adaptarme a los dictámenes y políticas de la empresa, que le avise para que él busque a alguien idóneo para mi puesto, que el iba a poner un auditor que me ayude hacer mis tareas, y así lo hizo. Pasadas esas cosechas nuevamente me visita, se para delante de la oficina, me llama a gritos y con odio me dice, que como puedo ser tan inútil, como nisiquiera he arreglado las oficinas que son un asco, que he debido pensar en las reparaciones, que inmediatamente ejecute sus grandiosas ideas, que son pintar las oficinas, cambiar las mallas mosquiteras de las ventanas, comprar una bisagra de vaivén para que las puertas se cierren automáticamente y llamar inmediatamente a una empresa fumigadora... Además me increpa y me dice que mi labor consiguiendo personal para la etapa de cosecha ha sido nula, que todo lo ha hecho el auditor, que él ha puesto a mi servicio, cosa que es mentira porque el auditor ha hecho exactamente lo que yo propuse en mi carta sobre el asunto del personal y yo he sido quién ha hecho, como desde hace tres años, absolutamente todas las gestiones y diligencias para conseguir al personal, el auditor sólo me consultaba si las cosas marchaban bien... Hace dos días me llama y me dice que le entregue un cuadro detallado de todas mis funciones y labores como administrador del Fundo, día a día, desde que abro las oficinas temprano por la mañana, hasta que las cierro muy tarde por la noche. Que sería una falta grave si no le entrego ese detalle en menos de dos días. Yo, muy preocupado pues el mes anterior, me había descontado un día de mi sueldo, porque según él, yo habia abandonado las instalaciones del Fundo dos horas antes del termino de mi horario de trabajo. Fue un malentendido, admito que salí dos horas antes del Fundo, pero fui a conocer las condiciones de los capitanes de las cuadrillas y a cotizar el transporte para mover al personal adicional para las cosechas... Entonces, como “no entregar el informe detallado de mis actividades era una falta grave”, hice un trabajo minucioso esperando su agrado Ayer me confirmo su veredicto, me dijo que el informe que él me había pedido, estaba mal hecho, que era muy detallado. Ese mismo día tuve que ir al Pedregal, un pueblo distante a veinte minutos del Fundo, para hacer compras urgentes, llevar costales, entregar documentos, pedir insumos agrícolas, hacer cotizaciones, cargar un cilindro con gasolina y además debía recoger el equipo Nextel de una de las asistentes, de la asistente de mi jefe. Mi sabio jefe me dio exactamente veinte minutos desde que salí del Fundo para no preguntar por mí, luego empezo a llamar muy molesto al administrador de la planta agroidustrial del Pedregal, al administrador de las areas de cultivo del Pedregal, al encargado de los camiones de planta, al jefe de seguridad de la planta, me encontraron en planta, pasados cinco minutos desde que empezo sus llamadas, lo llame inmediatamente y me grito diciéndome que por qué no habia ido a recoger el Nextel, que era un inútil, que me demoraba demasiado, que él mismo lo iba a recoger que ya no me preocupe por eso y colgó. Así fue como terminé creando una zarza de pulpo muy especial para mí. Impotente a la violencia moral y a mis limitaciones mentales, éstas últimas debo creerlas pues es lo que me dice mi jefe..., decidí engreirme un poco y prepararme una zarza de pulpo con los ingredientes que encontré esa noche en el pueblo, ingredientes que se unieron a un par de tentáculos de pulpo que había llevado desde mi hogar en Arequipa. Dientes de choclo muy blandos y bien cocidos, cuadraditos de un delicioso queso fresco, perejil picado, cebolla y tomate picados también en cuadraditos, gotas de ajo y kión machacados, algo de zumo de limón, un poquito de rocoto picado, aceite vegetal, vinagre, sal y pimienta, todo esto mezclado con trozos de pulpo. Acompañé esta zarza con papa hervida. Definitivamente el hostigamiento laboral se cura con zarza de pulpo. Esta historia es sólo ficción, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...la receta sí es verídica... :)

jueves, 26 de abril de 2012

A falta de horno, buenas son sartenes.

Rondador de agua, es quien se encarga de abrir los canales para regar cierta área de cultivo, para llenar los reservorios, para dejar que el agua continue su cauce hacia el canal principal u otros secundarios, debe estar atento de los tiempos, en los días o en las noches, para mojarse, para abrir y cerrar las compuertas; “zorro” es uno de ellos, trabaja conmigo, suele andar descalzo, con un pantalón gastado por los años, su piel morena y curtida por el sol inclemente, con arrugas que el esfuerzo, los días, las noches y la vida, marcaron en su rostro... Un año hace, desde que el rondador de agua del fundo donde trabajo, humilde y generoso, nos obsequió un cordero, entre los que cría lo escogió con cariño. El silencio, la penumbra, la suave brisa, las estrellas y la luna adornaban la velada con brasas ardientes y humeantes, agua y sal, el cordero al palo, jugoso, sabroso, delicioso, era un sacrificio al Dios de los rondadores de agua. Con los pies sobre la tierra...una comida de esas se agradece desde el fondo del alma... En su última visita, el “zorro” nos dejó un pequeño costal de papas... ¡Qué les parece si mañana comemos pastel!, les dije a mis compañeros... el horno de la cocina, está malogrado, opinó alguien. No hay problema, le dije, ¡a falta de horno buenas son sartenes! El sí, fue unánime... a por los ingredientes... para el pastel de papas, compré un molde grande de queso serrano, un tarro de leche evaporada, seis huevos, aceite, mantequilla (dos paquetitos), anís, ajinomoto, sal y pimienta... para la salsa picante, huatacay, rocoto, ajo, cebolla, aceite y sal... para las ensaladas, pepinillo, cebolla, tomate, perejil, vinagre, limón, aceite, sal y pimienta... Pastel de papa, a la sartén: Herví los cuatro o cinco kilos de papas hasta que estuvieron cocidas, las pelé y corté en tajadas delgadas. El queso también lo corté en muchas lonchas delgadas. Mientras tanto, Daniela, mi colaboradora, iba cortando la cebolla en pluma, y el tomate y el pepinillo en rodajas muy delgadas. Batí los seis huevos con la leche, algo de agua, el anís, el ajinomoto, la sal y la pimienta. En una sartén de teflón, de tamaño mediano eche aceite, coloque una capa de papas, una capa de queso, una capa del batido de los huevos y algunos trocitos de mantequilla cada cinco centímetros, una movidita a la sartén y ya saben... repetí los pasos dos veces más, encima del queso una última capa de papa, el batido y la mantequilla... prendí el fuego... tapé la sartén y esperé a que cuaje y esté listo el pastel para darle la vuelta. Coloqué una sartén del mismo tamaño sobre el pastel, le di la vuelta con muchísimo cuidado y muy concentrado en el malabarismo. !Hecho! Unos minutos más y a servir el bello y dorado pastel de papa sobre un plato tan apuesto como él. Las cantidades rindieron para hacer dos pasteles con el mismo método y utensilios. Lo acompañamos con una ensalada de pepinillo, sazonada con aceite, vinagre, limón, sal y pimienta, con una zarza hecha con cebolla, tomate, perejil, aceite, vinagre, sal y pimienta y con la salsa picante, que fue el resultado de freir los ajos, las cebollas, el huatacay, el rocoto “sin venas”, y luego licuarlo todo, con aceite y sal. Desde las ensaladas al picante, este almuerzo, simple y sencillamente, estuvo e-s-p-e-c-t-a-c-u-l-a-r.

viernes, 30 de marzo de 2012

...Tallarines rojos, sin picante... no son tallarines.

Sólo tengo una lata de sardinas en salsa de tomate, un chorro de leche, cuatro dientes de ajo y como una cucharada de mantequilla, es temprano por la mañana, pero tengo la camioneta disponible unos cuantos minutos, pues debo hacer unos trámites en el Pueblo, que está a cuatro kilometros de donde vivo y trabajo. Como lo tenía pensado, la comida de hoy será con pasta, llego a la tienda y le pido la mejor marca de fideos que tenga, el tendero, un hombre de baja estatura, algo subido de peso, con una cicatriz en el rostro, bromista y de muy buen carácter, me trae unos fideos largos, redondos y gruesos, de marca Nicolini, está bien le digo, además deme, dos panquitas Maggi y un concentrado de carne. En un espacio de tierra seca y polvo, delimitado por ocho postes de madera, que sirven de estructura para que en la parte alta se sujeten los retazos cosidos de -malla raschel- que en los últimos años, en todo el país, se ha convertido en nuestra protección ante los inclementes abrazos del sol, abrazos que en estas tierras fértiles, robadas al árido desierto de Siguas, son los más dañinos y castigadores del mundo. Esa pobre, triste y difusa sombra que ofrece la -malla raschel- es el mercado del pueblo, un mercado que atiende con personas amables y respetuosas. En tres carretillas ofrecen “menú”, en dos carretillas venden chicharrón de pollo, hay dos carretillas con golosinas, un puesto de aguas frías de maracuya o cebada y chicha de jora, y en las noches dos emolienteros y dos salchipaperos, espero tener suerte con la única carretilla que tiene verduras, en un pueblo tan pequeño, encontrar los ingredientes deseados sólo es cuestión de buena fortuna, me acerco, miro que productos tiene la señora del puesto ambulante que combinen bien con mis tallarines, lo primero que observo es el aji panca molido, pero ya tengo mi panquita de Maggi, así que está descartado, además y el principal motivo por el que me pareció genial la idea de Maggi en hacer su aji “panquita” con la calidad y la garantía de su marca, fue que siempre he desconfiado de esos ajiés molidos de los mercados, pues les agregan demasiada agua para aumentar el peso de sus bolsitas y en este pequeño pueblito lindo no hay agua potable, así que lo confirmo, el ají panca en bolsita está descartado de por vida, luego veo un rocotito que me mira como diciendome “...tallarines rojos, sin picante... no son tallarines.”, compro el rocoto, una cebolla grande, un pedazo de kión y cincuenta céntimos de culantro. En la cocina todo está picado y dispuesto, en una olla el agua hirviendo, sal y agrego los tallarines, que cozan por un poco más de diez minutos para que estén al dente, caliento la sartén, echo aceite, frío el kion y el ajo picadísimos, el ají panca, que frían bien, luego la cebolla en cuadraditos, que se caramelice, el culantro picado, que se cocine, un poco de agua hervida al sofrito, el concentrado de carne, dos aros delgados de rocoto, la sal, espero unos buenos minutos para que conversen los sabores, el chorro de leche y el trocito de mantequilla entran sin interrumpir, abro la lata de sardinas en salsa de tomate, las uno al coloquio, los revuelvo suavemente, pruebo la sal y ¡hecho! Bon apettit, esto salió delicioso. Listo, los tallarines al dente en un hermoso plato blanco y las pequeñas sardinas nadando en la escandalosa salsa por encima.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Sin mantequilla, no es risotto...

Una lata de sardinas en salsa de tomate, una lata de champiñones y seis -hot dog- envasados, todos traídos desde casa. Son las siete de la noche, estoy en el Fundo donde trabajo y vivo cinco días de la semana, salgo en mi camioneta hacia el pequeño pueblo de Siguas, a comprar un bidón de agua San Luis de veinte litros para la oficina, me animo a comprar además, media cabeza de ajo con grandes dientes y dos hermosas cebollas rojas... no tengo ni idea de qué cocinaré para mi almuerzo del día siguiente, no he pensado en nada, pero la cebolla y el ajo sé que me serán útiles... entro a internet a pasar el rato, entro a los blogs que tengo anexados a mi blog. Veo una receta de risotto, le doy una mirada rápida, no pierdo el tiempo leyéndola toda, pero me vienen a la mente mis sardinas, los champignones y los -hot dog-... y que mañana no pienso gastar ni dinero ni tiempo comprando muchos ingredientes así que utilizaré lo que tengo a la mano... mi mente va ideando la receta... prepararé risotto, ...como no quiero engordar más de lo que ya estoy, no compraré mantequilla, será con leche, un cubito de caldo concentrado, perejil, cerveza negra y aji panca, el de Maggi, que está muy muy muy bueno... ajicito para el risotto digo, y se presenta ante mis ojos el huatacay ¡sí también huatacay para que sea más peruano!, mientras pienso en esto se me ocurre acompañar las sardinas con pasta y algún “toque” especial que ya se me presentará en su momento, ahora está decidido. Mañana almorzaré risotto.

Compré mantequilla, jaja risotto sin mantequilla no es risotto, me digo, medio kilo de arroz y lo demás van a la bolsa del mercado, estoy listo, primero dejo todo picado y a punto para poder cocinar. En la sartén está el aceite, la mantequilla, bien calientes, echo el hot dog, que se fría, el ají panca, la cebolla y las hierbas finamente picadas, que se frían, el ajo, una doradita, el arroz bien lavado, una doradita, agrego más de una taza de cerveza negra y un chorro del líquido donde nadan los hongos en lata, a por el concentrado de caldo y los champiñones, algo de sal, umami y agua para cubrirlo todo. Tapo la sartén, mientras van cociendo los arroces; están cocidos, pruebo la sazón, echo pimienta, mantequilla, la leche evaporada Gloria, una movidita y al final unas lindas y verdes hierbas picadas para la exhibición en olla.

Debí tomarle una foto ¿cierto? Bueno para otra será :) En la cocina me acompaña Daniela, una gran colaboradora, le sirvo un plato, entra el Jefe del Fundo, huele el aroma y otro plato más.

Resultado final, a mi me gustó mucho, le faltó el queso rallado, lo reconozco. ¿Los comentarios de los comensales? A favor.

jueves, 19 de enero de 2012

De como termine comiendo pizza de chanfainita con cerveza.

El chino Chang, un chino tipico, delgado, chato, un idioma ininteligible, apenas mastica el castellano, me dice: “sopa wantan” “nueve sole” “demola quince minuto” “tu puede espela”, parecía que el chino no tenia ganas de hacerla pues eran casi las diez de la noche y tenia el rostro de estar agotado. Espero, le digo, me siento cerca a su cocina, el amigo que me acompaña pide un combinado de arroz, pollo y verduras...de cinco soles... a los tres minutos se lo traen, un plato inmenso, rebosante de arroz, pollo y verduras, se veia riquisimo. El chino me mira y me repite “sopa wantan” “demola quince minuto” “ tu puede espela”, sí le digo, espero...

Esta preparando más platos para otros clientes, me mira y dice “sopa wantan” “va demola” “plepalo sopa con pollo” “siete sole” “con alos y chancho” “siete sole” “lico” “dice tu”... por suponerme interprete le digo yaya esta bien dame la sopa y el arroz.

Dicho y hecho, el chino a los tres minutos me sirve una sopa con trocitos de chancho, una costilla de pollo, un brocoli y arroz... deliciosa, caliente, me la tomo con gusto, la costilla del pollo ocupa todo el plato, la muevo para buscar los trocitos de chancho, el brocoli, y tomar la sustanciosa sopita... ¡aaaah que rico, perfecta para esa fría noche! Dejo la costilla, que no me gusta y nada de carne tiene...

Mi amigo terminó su plato, yo termine mi sopa, tomamos Inca Kola, un vaso, dos vasos, espero mi arroz con chancho, sigo esperando, le digo a mi amigo, se esta demorando, el bromea y me dice, creo q se ha olvidado y te va a cobrar siete soles solo por tu caldo de lomo jaja, seguro que es lomo de faisán el que te ha puesto y por eso te va a cobrar siete soles, jaja. Incredulo, pero ya preocupado, me pregunto, ¿será posible que este chino de m.... me va a cobrar siete soles por esta desgraciada sopa? No puede ser, un caldo asi en El Pedregal lo consigues por dos soles, no puede ser. Espero, bromeamos con mi amigo, nos reimos, pasa el tiempo ya no puedo esperar mas, ¿Chang y mi arroz con chancho? “Que alo” me dice “siete sole la sopa”, “alos con chancho” “cinco sole” ... por el carajo, no lo puedo creer, este chino de mierda me vendio una triste sopa a siete soles, mi amigo se caga de risa, yo tengo el rostro desencajado, la plata en la mano y una sonrisa de pollo, le digo gracias al chino y salgo del chifa sin poder entender que fue lo que sucedio... me quede con hambre...

¿Vamos a la pizzeria? Vamos, responde mi amigo, yo quiero pizza para mi desayuno de mañana, porque estoy lleno, se rie. Jaja ya pues, le dije, pidamos las pizzas, nos estacionamos frente a las discotecas, me acompañas a comerla en la camioneta con unas chelitas para pasar a ese chino del mal. El pide una pizza hawaiana y yo, con ganas de desquitarme pido una pizza con todo lo que habia, cebolla, tocino, jamon, pollo, aceituna, piña, champignones, esparragos, quesos, salame, anchoas... para llevar le digo.

Salen las pizzas, aca esta su pizza hawaiana, le dice a mi amigo y aca esta su pizza de... de ... de chanfainita le digo yo, con una sonrisa en la boca, sí, de chanfainita, me dice y me devuelve la sonrisa... y así fue como terminé comiendo pizza de chanfainita con cerveza.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cervecita, licor amargo.

Seis meses pasaron desde que una de las chicas que más quise ya no era parte de mis días, veintitres o veinticuatro años tenemos todos, estamos en el Nigth Club más conocido de la ciudad, ando vestido con camisa y pantalón jean, estoy con amigos, con mis primos, somos varios, estamos sentados alrededor de una mesa cercana a la pista de baile, a la plataforma donde alguna meretriz se quitará las prendas, se inclinará, mostrará, ocultará, seducirá.
La luz es débil, es poca, es una luz tinta como el vino, es una luz que alumbra pero no detalla, es una luz que engaña, es una luz cargada de aroma, de olor a limpio y a sucio, a vainilla, a sudor, a entrepierna, es una neblina especial que envuelve la liviandad... la incontinencia.
Veo, pájaras, veo nalgas, veo piernas, sentadas en las mesas, envidiando, provocando, coqueteando, sonriendo, fumando, mareadas, deseosas. También veo preocupadas, tristes y ansiosas a las viejas, a las gordas, y a las feas.
No estoy completo, aún recuerdo, aún extraño, aún siento sus besos, los meses no son nada, estoy pero no estoy presente, bebo pero no acompaño, la del turno se me acerca, me lleva, me utiliza, abandono mi vaso en la mesa, abandono mi vergüenza en la silla, la acompaño, su mano me toca, todos nos miran, cientos de voces, mi mesa se ríe, las otras se acomodan interesadas.
Al ritmo me baila, la bulla, me baila, se quita la ropa, se acerca, me roza, se frota, desabrocha botones, me toca, la toco obligado, no me inspira, no me incita, sus senos, sus nalgas, sus piernas, sus labios, se frota, estoy sin camisa, le digo al oído, ...hazlo sola..., no me escucha, es su noche, gritos, chiflidos, se rien, quiere llegar a la gloria, el cierre esta abajo, me coge los huevos, estoy en el suelo, se aleja, se mueve, se aleja a mi mesa, una cerveza, la lleva, la soba, la toma, se moja, se moja las tetas, la miro, se sienta en mi cara, me moja las bolas, lo lame, lo soba, lo chupa, mi mesa, se mueren, se ríen, se cagan de risa, los otros se burlan, me gritan ¡fuera panzón!¡mechacorta!¡maniseco!, lo lame, lo soba, lo chupa, no hay que chupar, no hay que lamer ¡fuera! ¡fuera!¡fuera “moco 'e pavo”!...

jueves, 11 de noviembre de 2010

Mate de Coca, fuerza adicional.

Una verbena en la universidad, alguna facultad festeja con todos sus estudiantes, música, bulla, ir a tomar y a conocer chicas. Por esos días, a mis 17 años era “jarro” y no tenía problemas en tomar hasta el amanecer del otro día, o continuar tomando y continuar tomando, aún cuando a las cinco de la mañana tenía que estar en la Plaza de Armas con mi hermano del alma, para hacer algo que muchos arequipeños desean, trepar, subir al Misti, tomamos un taxi al Vallecito, a la casa de mi amigo, recogimos nuestras mochilas, no dormimos, ni nos duchamos, llegamos al pie de la Catedral, un camión del ejército, contratado para llevarnos a las faldas del volcán y que también llevaba a algunos soldados, uno de ellos cargaba una radio y una batería, que de sólo verla, pesaba, un experto y viejo guía para el ascenso, dos de sus hijos, fue su última vez, varios intrépidos, un campeón de parapente, todos dentro emprendimos el viaje, pistas, casas, alejarnos de la ciudad, casas feas, más lejos, el último camino sin asfalto, flora andina, polvo, tierra, quebradas, estamos de pie, mi amigo y yo, frente al reto, quizás los únicos con alcohol en la sangre, tranquilo porque la cruz roja aprobó días antes mi salud cardíaca y pulmonar, se que no moriré de un infarto, igual me preocupo, me concentro, me lo propongo, me dejo de huevadas, lo que se viene es inmenso, es solo subir y subir, empiezo a caminar, mi mochila en la espalda, un bastón para ayudarme, mi amigo prende un cigarrillo, ha llevado varias cajetillas de Lucky Strike, no opino, miro hacia adelante, sigo a los primeros, no converso, controlo la respiración, doy pasos seguros, miro hacia adelante, no es fácil, aún hay plantas, habrá pasado una hora desde que estamos caminando, caminando hacia arriba, dos horas, mi amigo no está conmigo, está más abajo, sigue fumando, descanso pocos minutos, cuando veo que los de arriba también descansan, debo llegar a “Nido de Águilas” donde por fin podré acampar, no soy de los primeros, pero estoy adelante, mantengo la concentración, varias horas subiendo, sólo subiendo, miro hacia abajo y no veo a mi amigo, algunas palabras con los que llevan mi ritmo, una de las tres botellas de agua con limón esta vacía, casi no hay plantas, no tengo hambre, siento temor, cada paso es pensado, cada pisada es medida, escucho conversaciones de personas que están demasiado lejos como para escucharlas, las ondas sonoras viajan libres, lo escucho todo, hasta susurros, mi mente asimila estos efectos naturales nunca antes percibidos, es divertido, me entero que el campeón de parapente está preocupado porque el viento no es favorable y dice que con suerte volará unos cientos de metros, como si se excusara con un par de periodistas que están con él, una decepción, escucho que los hijos del anciano trotamontes están tristes por su padre, lo llevan de regreso, algo anda mal con él, los hijos se juran que él nunca más volverá, me preocupo porque ellos eran los guías principales, no me sobra el agua, prefiero sacarla de las naranjas que llevé, sólo subo, miro hacia arriba, quebradas a los costados, ya no tengo naranjas, aire purísimo, inmaculado, una capa gris, una manto grueso, lúgubre, lamentable, vergonzoso que cubre una ciudad donde sus hijos no son expresivos, una ciudad donde los hombres y mujeres viven obsesionados por “el qué dirán”, donde la doble moral es la barrera que cubre todos los pecados, donde todas las razas se sienten apasionadas y orgullosas de su volcán, una ciudad donde pocos saben que tienen la más bella catedral del mundo...
Hace un par de horas llegue al campamento donde descansaremos para continuar al amanecer del siguiente día, no tengo bolsa de dormir, solo una frazada y una bolsa plástica grande, hace frío, tengo puestos dos pares de medias, papel periódico y otro par de medias, cuatro chompas, una casaca, un calzoncillo, un suspensor, un calzoncillo de lana, un buzo, un pantalón y un chullo, mastico un “sublime”, no tengo hambre sólo necesito el calor del sublime, cargué medio pollo a la brasa por casi ocho horas, pienso que fue una idiotez haber llevado comida, sólo tengo sed, hubiera llevado más agua... son las cuatro de la tarde, con los rezagados veo a mi “hermano” , fumando un cigarro, respiro ese adorable aire con menos oxigeno que a orillas del mar, sin humedad, aire seco y frío, que cuando entra a los pulmones se siente que los llena, se siente que uno está respirando, se siente que atraviesa cada célula...
El paisaje es increíble, el sol se está poniendo, el cielo tiene voz y me grita sus anaranjados, sus amarillos y sus rojos, los tonos son excesivamente cálidos, la ciudad tiene temperamento y siento que la quiero.

Doy tres pasos y desciendo dos, avanzo tres pasos y desciendo dos, el suelo esta suelto e inclinado, he dejado mi frazada y a mi amigo, sólo llevo agua, las estrellas, todas las estrellas, la oscuridad, mi linterna, la lucha es interior, la voluntad me está moviendo, mucho tiempo contando pasos, “La Zeta” es un precipicio de unos quince metros, no hay otro camino, las piedras están sueltas, la tierra no es firme, soy muy precavido, es de día, espero mi turno, odio las alturas, me da pánico hacer eso, me lleno de valor, no me digo ¡carajo voy a hacerlo!, me digo ¡soy un ¡¡cojudo!! por hacer esto!, no pienso, no miro hacia abajo, no pienso, me cago de miedo, ¡que mierda estoy haciendo!, ¡como bajare esta cagada!, tendrán que enviar un helicóptero para rescatarme... ¡mierda! como mierda voy a regresar, no miro abajo, mis manos sudan, me alejo del precipicio, me alejo más, me alejo más, recién volteo, puta madre esto es una huevada, nunca más en mi vida subo esta mierda... una sola vez y ¡para los huevones!
Sigo subiendo, ya no puedo respirar, no tengo fuerzas, muevo una pierna por minuto, la Cruz de la cima está a menos de cien metros, es casi medio día, el descenso para los que lleguen arriba será a la una de la tarde, descanso, no puedo respirar, mi mochila pesa como si estuviera cargando piedras, pesa demasiado, pesa muchísimo y está vacía, no puedo más, me voy a dar por vencido, descanso como diez minutos pero se que no podré, ya no tengo energía, soy un bulto que pesa y que reza, no puedo más, alguien que no sé de dónde aparece, supongo que me ve desesperado, sabe que no podré subir, sabe que no podre subir sin su ayuda, carga mi mochila vacía y me da de beber mate de coca con limón, por Dios que juro que ese mate de coca me dio la fuerza necesaria para subir los poquísimos metros que me faltaban... Estoy en lo alto, poca nieve, la Cruz de Hierro, no quiero pensar ni quienes ni como mierda la subieron, el cráter es un hueco grande lleno de ceniza,la bellísima bajada, pero en mi mente está el temor por “La Zeta". Me parece ver en el horizonte una línea que pienso debe ser el océano, o es el océano o estoy delirando por la falta de oxígeno.
Disfruto la vista, miro hacia abajo, el panorama es amplio, no bajare por donde subí, necesito a alguien que me acompañe, miro a todos y encuentro a alguien que está sólo, le digo que no podemos bajar por donde hemos subido porque nos podemos matar, me inspiro, estoy aterrado por mi vida, uso todo mi poder de convencimiento y persuasión, no se como lo convenzo, le señalo el camino de regreso, el camino de mi salvación, estoy parado en la cima, empezamos a bajar, fácil y rápido, estoy contento, estoy bajando velozmente, en nuestro descenso nos vamos alejando del grupo, empiezo a resbalar, resbalamos muchos metros, es una pendiente no muy inclinada, es como un gran tobogán, es una grande y plana piedra, vamos muy rápido, demasiado rápido, mis manos suplican la piedra, mis uñas arañan la piedra, gritos, mis pies, mis piernas, mis manos, mis uñas, mis dedos, mis codos, sangre, tierra, sangre, polvo, tierra, sangre, sudor, terror, lágrimas, lágrimas, ropa desgarrada, lágrimas y sudor. Al final de la gran piedra había una alta caída con miles de rocas en punta esperando nuestros cuerpos.
Estamos perdidos, sabemos para donde debemos ir, pero estamos perdidos, caminamos, estamos perdidos, vemos un reflejo, es la señal que nos hacen los que se quedaron descansando en Nido de Águilas y que ahora están de regreso, nos unimos a ellos, no hablo, no converso, estoy pálido, sólo quiero llegar a mi casa...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Caparinas en la Playa

Una de las delicias que a mi paladar provoca comer luego de pasarme de tragos, son las caparinas y chinchulíes que preparan en la calle, en los lugares donde se agrupa la gente, en casi cualquier actividad popular de la ciudad y en las playas de Arequipa. Desde chico, trece, catorce años, era mi costumbre pararme con los amigos frente a una de esas fuentes y pequeñas parrillas humeantes donde algunos solo prenden un cigarro y otros comen uno o dos platitos, que comparados con mis cinco o seis y hasta diez platillos, me hacen quedar como un pecador goloso que satisface sus debilidades carnales sin prejuicios y ante la mirada de cualquier persona.
Para comer lo mejor de este manjar hay que ser conocedor, pues muchas de esas cocineras hacen trampa, esas entrañas solo deberían ser caparinas, chinchulíes y mondongo, esos son los ingredientes “decentes”, sin embargo, hay quienes le echan “porquerías” y además le dejan la “grasa”, bombas que pueden hacer que el novato en estas faenas quede curado y marque de por vida este plato “callejero de nacimiento”, como “desagradable”...
Para que estén en su punto las entrañas deben ser hervidas por horas, las suficientes para que queden tiernas. En una sartén con aceite muy caliente, debemos agregar las caparinas, chinchulíes y el mondongo que han dormido en bastante ajo molido, bastante ají colorado molido, comino el necesario, un chorro de vinagre, sal y el toque de ajinomoto. Las papas doradas y un delicioso “yatan” son los amantes que deben llegar al orgasmo al mismo tiempo que las caparinas.
A mi memoria llega uno de esos encuentros playeros con estos "internos", un fin de semana cualquiera, dieciocho o diecinueve años, chelas desde temprano, porque si hay algo que aborrezco es despertarme tarde y llegar al medio día o más a la arena, entonces cumpliendo con mi personalidad, despierto como sea a todos los amigos que viajaron conmigo a la playa, entre puteadas y mandadas a la mierda todos llegamos a ocupar nuestro lugar frente al mar, cervezas, joder, cagarnos de risa, joder, más cervezas y más cervezas, somos jóvenes, simpáticos, buena onda, somos parte de la generación de moda, es decir la de los dueños del mundo, esa edad que fluctúa entre los 13 y 25 años, saludamos a todos y todos nos saludan... se pasa el día... volvemos a enfrentarnos al alcohol, bien cambiados para entrar a la discoteca, conversando afuera de ella, pero ya no con cervezas sino con algún trago corto, seguro ron, seguro whisky, tal vez pisco; los egos, los pudores y los fueros internos desbocados por los efectos de la sangre divina... listos para entrar a la disco y como buen tragón procedo a comprar las deliciosas “caparinas”, un amigo me acompaña, estoy viendo doble, mi sentidos no son ágiles, pido mis caparinas, las mastico, las paso, las mastico, las como, las paso, las mastico, estoy comiendo, yatan, papas, estoy parado, hay poca luz, muchas sombras, al borde de donde se fríen las caparinas veo un mondongo de buen tamaño, uno de esos como para decirle a la “seño” que me “de por yapa”, no le pido nada, es mi último bocado, la ultima y deliciosa caparina, la cojo entre mis dedos, la meto en mi boca, mastico, mastico, mastico, mastico, no puedo pasar, no puedo comer, es un pedazo sucio, negro, grasiento, asqueroso, vomitivo, de tela puerca con lo que la señora limpia su parrilla... la escupo, creo que la “seño” se dió cuenta, no se si se ríe, le doy pena, le doy asco, pero no me dice nada, mi amigo ni se entera, le pago y entramos a la disco...

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Armonía

ALGUNOS LIBROS...

  • A orillas del río Piedra, me senté y lloré. PAULO COHELO
  • A Sangre Fría. TRUMAN CAPOTE
  • Adiós a las armas. ERNEST HEMINGWAY
  • Almas muertas. NIKOLÁI GÓGOL
  • Alrededor de la luna. JULIO VERNE
  • Angeles y demonios. DAN BROWN
  • Así habló Zaratrusta. NIETZSCHE
  • Bel-Ami. GUY DE MAUPASSANT
  • Bodas de Sangre. GARCÍA LORCA
  • Bonsai. HORST DAUTE
  • Brida. PAULO COHELO
  • Caballo de Troya. (I, II y III) J. J. BENITEZ
  • Calígula. MARIA GRAZIA SILIATO
  • Cantar de mio Cid
  • Caperucita Roja... CHARLES PERRAULT...
  • Colmillo Blanco. JACK LONDON
  • Como agua para chocolate. LAURA ESQUIVEL
  • Conocer a Dios. DEEPAK CHOPRA
  • Cosmos. CARL SAGAN
  • Crimen y Castigo. FEDOR DOSTOIEVSKI
  • Crónica de una muerte anunciada. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
  • Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. HARUKI MURAKAMI
  • Cuarto de lectura. CAROLINA MARCIAL DORADO
  • Cómo ganar amigos e influir sobre las personas. DALE CARNEGIE
  • De esto y de aquello. MARCO AURELIO DENEGRI
  • Delirio. LAURA RESTREPO
  • Dianética. RONALD HUBBARD
  • Domingo Negro. THOMAS HARRIS
  • Dominical. SOFOCLETO
  • Don Juan, el burlador de Sevilla y convidado de piedra. TIRSO DE MOLINA
  • Dos mujeres en Praga. JUAN JOSÉ MILLÁS
  • El alquimista. PAULO COHELO
  • El amante. HAROLD PINTER
  • El amor en los tiempos del cólera. GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
  • El anatomista. FEDERICO ANDAHAZI
  • El caballero de la armadura oxidada. ROBERT FISHER
  • El canalla sentimental. JAIME BAYLY
  • El celoso extremeño. CERVANTES
  • El cuaderno dorado. DORIS LESSING
  • El Código da Vinci. DAN BROWN
  • El Decamerón. GIOVANNI BOCCACCIO
  • El diario de ANA FRANK
  • El Don apasible. MIJAÍL SHÓLOJOV
  • El espiritismo en su más simple expresión. ALLAN KARDEC
  • El evangelio según el espiritismo. ALLAN KARDEK
  • El evangelio según Jesucristo. JOSE SARAMAGO
  • El exorcista. WILLIAM P. BLATTY
  • El gallo Carmelo. ABRAHAM VALDELOMAR
  • El hombre que calculaba. MALBA TAHAN
  • El huerto de mi amada. ALFREDO BRYCE ECHENIQUE
  • El inocente. JOHN GRISHAM
  • El judío errante. GEORGE SILVESTRE Y PAUL ELDRIDGE
  • El lazarillo de Tormes. Anónimo
  • El libro de los médiums. ALLAN KARDEC
  • El lobo estepario. HERMANN HESSE
  • El mundo es ancho y ajeno. CIRO ALEGRIA
  • El médico del Tibet. LOBSANG RAMPA
  • El método Silva de control mental. JOSE SILVA
  • El oro de los dioses. ERICH VON DANIKEN
  • El Padrino. MARIO PUZO
  • El Principito. ANTOINE DE SAINT-EXUPÉRY
  • El psicoanalista. JOHN KATZENBACH
  • El pájaro espìno. COLLEEN MC CULLOUGH
  • El quinto hijo. DORIS LESSING
  • El retrato de Dorian Gray. OSCAR WILDE
  • El secuestro de miss Blandish. J. HADLEY CHASE
  • El susurro de la mujer ballena. ALONSO CUETO
  • El tambor de hojalata. GUNTER GRASS
  • El tercer ojo. LOBSANG RAMPA
  • El tesoro de la juventud. EDITORIAL W.M. JACKSON
  • El testamento. JOHN GRISHAM
  • El vendedor más grande del mundo. OG MANDINO
  • El virus matrimonial. SOFOCLETO
  • En busca del arca perdida. CAMPBELL BLACK
  • Ensayo sobre la ceguera. JOSE SARAMAGO
  • Esperando a los bárbaros. J.M. COETZEE
  • Exodo. LEON URIS
  • Fausto. JOHANN VON GOETHE
  • Fuenteovejuna. LOPE DE VEGA
  • Fundamentos de marketing. PHILIP KOTLER Y GARY ARMSTRONG
  • Fábulas de Esopo.
  • Fábulas de Samaniego
  • Hamlet. WILLIAM SHAKESPEARE
  • Historia de amor. ERICH SEGAL
  • Historia de dos ciudades. CHARLES DICKENS
  • Invitación a un asesinato. CARMEN POSADAS
  • Jorge, el hijo del pueblo. MARÍA NIEVES Y BUSTAMANTE
  • Juan Salvador Gaviota. RICHARD BACH
  • Kane y Abel. JEFFREY ARCHER
  • Kramer contra Kramer. AVERY CORMAN
  • Kybalión. HERMES TRISMEGISTO
  • La casa de los espíritus. ISABEL ALLENDE
  • La caverna de los antepasados. LOBSANG RAMPA
  • La ciudad de las almas perdidas. OSCAR A. BACHOIR
  • La dama de las camelias. ALEJANDRO DUMAS, hijo
  • La Divina Comedia. DANTE ALIGHIERI
  • La Eneida. VIRGILIO
  • La Esfinge. ROBIN COOK
  • La guerra y la paz. LEON TOLSTOI
  • La ilustre fregona. CERVANTES
  • La Ilíada. HOMERO
  • La insoportable levedad del ser. MILAN KUNDERA
  • La inteligencia emocional. DANIEL GOLEMAN
  • La isla de Arturo. ELSA MORANTE
  • La isla del tesoro. ROBERT L. STEVENSON
  • La metamorfosis. FRANZ KAFKA
  • La montaña del alma. GAO XINGJIAN
  • La novena revelación. JAMES REDFIELD
  • La Náusea. JEAN PAUL SARTRE
  • La Odisea. HOMERO
  • La piel del cielo. ELENA PONIATOWSKA
  • La profesora de piano. ELFRIEDE JELINEK
  • La República. PLATÓN
  • La Sagrada Biblia. Editorial Nácar-Colunga
  • La serpiente de oro. CIRO ALEGRIA
  • La tía fingida. CERVANTES
  • La Vida es Sueño. CALDERÓN DE LA BARCA
  • La voz del silencio. HELENA PETROVNA BLAVATSKY
  • Las 22 leyes inmutables del marketing. AL RIES Y JACK TROUT
  • Las amantes. ELFRIEDE JELINEK
  • Las mil y una noches.
  • Lo que le falta al tiempo. ANGELA BECERRA
  • Los amigos que perdí. JAIME BAYLY
  • Los Borgia. MARIO PUZO
  • Los hermanos Karamázov. FEDOR DOSTOIEVSKI
  • Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus. JOHN GRAY
  • Los perros hambrientos. CIRO ALEGRIA
  • Los Pilares de la Tierra. KEN FOLLET
  • Los ríos profundos. JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
  • Los siete principios de la felicidad. HORACIO VALSECLA
  • Los supervivientes de la Atlántida. JUAN ATIENZA
  • Madame Bovary. GUSTAVE FLAUBERT
  • Manon Lescaut. ABATE PREVOST
  • Manual de urbanidad y de las buenas costumbres. SOFOCLETO
  • María. JORGE ISAACS
  • Mas allá del décimo. LOBSANG RAMPA
  • Matar un ruiseñor. HARPER LEE
  • Mental gym. TOM MUJEC
  • Metafísica 4 en 1. CONNY MENDEZ
  • Mi amigo camión. MIGUEL CICCIA
  • Mi planta de naranja lima. JOSÉ MAURO VASCONCELOS
  • Miguel Strogoff. JULIO VERNE
  • Muchas vidas, muchos maestros. BRIAN WEISS
  • Mujeres difíciles, hombres benditos. FERNANDO AMPUERO
  • Más chocolate caliente para el alma. JACK CANFIELD Y MARK HANSEN
  • Paco Yunque. CÉSAR VALLEJO
  • Papillón. HENRY CHARRIERE
  • Papá Goriot. HONORÉ DE BALZAC
  • Paula. ISABEL ALLENDE
  • País de nieve. YASUNARI KAWABATA
  • Platero y yo. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
  • Popol Vuh. MAYAS - CULTURA QUICHE
  • Post data: Te amo. CECELIA AHERN
  • Psicosis. ROBERT BLOCH
  • Pudor. SANTIAGO RONCAGLIOLO
  • Puta es poco. HERNAN MIGOYA
  • Quién se ha llevado mi queso. SPENCER JOHNSON
  • Qué es el espiritismo. ALLAN KARDEC
  • Rinconete y cortadillo. CERVANTES
  • San Camilo. SOFOCLETO
  • Shangai baby. WEI HUI
  • Sin destino. IMRE KERTÉSZ
  • Sin tetas no hay paraíso. GUSTAVO BOLIVAR
  • Tal como fue. LOBSANG RAMPA
  • Todas putas. HERNAN MIGOYA
  • Tradiciones peruanas. RICARDO PALMA
  • Trafalgar. BENITO PÉREZ GALDÓS
  • Trópico de cáncer. HENRY MILLER
  • Tungsteno. CÉSAR VALLEJO
  • Tónico para el alma. OSHO
  • Un grito desesperado. CARLOS CUAUHTEMOC
  • Un mundo para Julius. ALFREDO BRYCE ECHENIQUE
  • Un mundo sin fin. KEN FOLLET
  • Una casa para Mr. Biswas. V.S. NAIPAUL
  • Una llamada al amor. ANTHONY DE MELLO
  • Ven amada mía. PEARL S. BUCK
  • Viaje al centro de La Tierra. JULIO VERNE
  • Viaje al miedo. ERIC AMBLER
  • Yo amo a mi mami. JAIME BAYLY
  • Yo, Claudio. ROBERT GRAVES

Citas, Proverbios, Frases y una oración.


"Ofrecer la belleza natural (desnudez) supone generosidad, no ligereza."

"La coquetería es amiga íntima de la infidelidad."

"Una mujer que se acuesta con un hombre una vez, seguirá acostándose con él cada vez que él lo quiera, siempre que sepa enternecerla cada vez".

"Sobre el buen sexo: o se nace sabiendo o no se sabe nunca."

"El sexo es el poder de los jóvenes y el poder es el sexo de los ancianos."

"Al hombre se lo conquista por la vista, a la mujer se la corteja por la oreja."

"Compartir el conocimiento es una acción de seres inteligentes, que han comprobado que el conocimiento es un bien que crece a medida que se lo comparte."

"Bebo solo, sin amigo que me acompañe. Levanto el vaso e invito a la Luna, con ella y con mi sombra, somo tres."

"Cuando estas enamorado, se nota..."

"Cada persona a la que conoces, merece ser obsequiada con una sonrisa".

"Nadie es perfecto... hasta que te enamoras de alguien".

"Uno debe decir palabras suaves y tiernas, porque más adelante puedes tener que tragártelas..."

"El dinero no compra la clase."

"Si lo que vas a decir no es mejor que el silencio, no lo digas."

"Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia."

Lectores de "buena LITERATURA" son la mejor garantía para que una sociedad evolucione y sea crítica.

"El hablar suave aplaca la cólera".

"Estar enojado es como tener un carbón ardiente en la mano y la intención de arrojárselo a alguien. Quien se quema eres Tú". Buda.

"Quien apuesta por necesidad, pierde por obligación".

"Cree en Dios, pero cierra la puerta con llave."

"Castiga a los que te envidian, haciéndoles el bien".

"Eres esclavo de tus palabras y dueño de tus silencios".

"Estate atento cuando tu enemigo te sonría, la fiera muestra los dientes antes de atacar".

"Hay cuatro cosas que no vuelven: la flecha arrojada, la palabra ya dicha, la oportunidad desperdiciada y la vida pasada".

"Libros, caminos y días, dan al hombre sabiduría".

"Quién quiere hacer algo, encuentra un medio, quién no quiere hacer nada, encuentra una excusa".

"No hay mejor ejercicio para el corazón, que agacharse a levantar a los que están caídos".

Recuerda que...

Sabio es aquél que sabe decir la verdad.

Siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.

Las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.

Podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.

Puedes hacer algo por impulso y arrepentirte el resto de tu vida.

La pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.

Nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿qué tal si me cree?

D
ecir una verdad a medias es peor que una mentira.

La violencia atrae más violencia.


Mahatma Gandhi

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